La Großdeutsche Lösung: Variaciones austríacas
La cuestión alemana era uno de los principales asuntos del siglo XIX. Concernía a la mejor manera de unificar Alemania. Entre 1815 y 1871 existieron centenares de estados alemanes independientes en un rompecabezas que desafiaba a la imaginación. Los partidarios de la
Großdeutsche Lösung ("gran solución alemana") querían unificar a todos los territorios de habla alemana en un único estado, y contaban con el apoyo del Imperio Austríaco. La
Kleindeutsche Lösung ("pequeña solución alemana") optaba por unificar a los estados alemanes sin incluir a Austria, y era la opción favorita de Prusia. De estas dos situaciones saldrían dos estados, la
Kleindeutschland y la
Großdeutschland ("Pequeña Alemania" y "Gran Alemania").
De esta manera nacería la rivalidad entre Prusia y Austria, que se dirimiría en la guerra de 1866. Por el momento, sin embargo, será conveniente no acelerar el ritmo de los acontecimientos.
Una de las consecuecias de las guerras napoleónicas fue la disolución del Sacro Imperio Romano Germánico y la creación del Imperio Austríaco, creado por el sacro emperador Francisco II (que se convertiría así en Francisco I de Austria) con sus dominios personales dentro y fuera del Sacro Imperio, como resultado del humillante tratado de Pressburg (Diciembre de 1805).
Tras el congreso de Viena se creó una confederación alemana que incluía 38 estados bajo la presidencia del emperador austríaco. Sólo una parte del Imperio Austríaco y del reino de Prusia quedaron dentro de la confederación. Pronto ambos estados, que desconfiaban el uno del otro, lucharían por hacerse con la supremacía.
La influencia austríaca en la confederación era tal que pronto atrajo las iras de los nacionalistas alemanes, que se convirtieron en el principal motivo de preocupación del canciller austríaco, Metternich, pues no sólo amenazaban la primacía austríaca en Alemania sino que estimulaba los sentimientos nacionalistas dentro del mismo Imperio austríaco.
Todo esto iba a cambiar en la mañana del 1 de enero de 1836, mientras el canciller Klemens Wenzel, principe von Metternich, que estaba sentado a solas en su despacho.
