Ir a la página Anterior  1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Asunto: Re: AAR Mount & Blade (100 Years War Mod) El Perro De La Guerra
Image

Capítulo XIV


En mis muchas correrías había allegado un razonable botín en armas y guerreros arreos, que colmaba lo que mi hueste pudiera necesitar para su avío propio. Quise sacar algún provecho de tal botín, para lo cual me fue forzoso introducirme secretamente en la ciudad de Paris, aprovechando el mercado que se hacía y vender allí las piezas. De lo que saqué y aun más, dieron buena cuenta unos caballeros sin señor que tuvieron la gentileza de acompañarme siguiendo el tintineo de las monedas de mi faltriquera. Gran contrariedad hube cuando recordé que era día de soldada para mis hombres y que con tan liberal dispendio no podría afrontar el pago. Temiendo una revuelta, armé en campaña a un buen número de mis soldados, pues la molicie es grande amiga de conductas levantiscas, y quise salir a buscar por cualesquiera medios los dineros que les adeudaba, que nunca fue Guillermo de Chalon hombre que deje de cumplir lo que promete.

Image


Topamos una caravana de mercaderes franceses, a la que exigí entregaran su oro. Venían con razonable guarda y esto les dio más valor que seso, pues si bien bastaba esa guarda a disuadir el pillaje de los salteadores, nada podía contra mi hueste que montaba cuatro veces más hombres. Quisieron bregar, confiando en huirse los mercaderes a través del bosque a la no distante plaza de Paris, llevándose los dineros, mas no estuvo de Dios tal cosa y los arrollamos sin desgracias por nuestra parte. Era muy pobre la mercadería que traían y poco el oro, pero llevaban consigo una cuerda de presos ingleses a los que di muy buena acogida, si bien no sirvió esto para aliviar mis finanzas sino más bien para hacerlas más precarias, pues más bocas se ajuntaban a mi mesnada.

Image


Dejé a los más de mis soldados en Chartres pues me era de gran estorbo andar en campaña con más de cien lanzas y di sobre varias caravanas de ingleses y franceses, cuyos capataces fueron más sensatos y se avinieron a pagar a cambio de libre paso.

Image


Recibí de los ingleses una propuesta de rescate por su rey, que era cautivo en mi poder, mas, aun estando tan necesitado de dineros como estaba, era tan ridícula la cantidad que la denegué luego por parecerme grave injuria hacia mí y hacia el propio rey Eduardo. Sí acepté el rescate, más razonable, que me ofrecieron por el señor francés que obraba también en mi poder.

Mas como no bastaba el mester de arancelero para atajar el ayuno de mi bolsa, Dios me perdone, me arrojé al saco y al pillaje en muchas aldeas y villas, sin distinguir ingleses ni franceses, pues en ambos campos se me trataba ya de bandolero y cruel asesino. Muchas tropelías hicieron mis hombres, y yo la más grande de todas que fue el haber consentido las de ellos.

Image


En estos menesteres de saqueo en poblado y asalto en despoblado pasé lo que restaba del mes de agosto de mil trescientos y setenta y dos, tiempo en que tampoco perdí ocasión de hacer más numerosa mi hueste, a costa de los dineros que iba ganando. Pues que toda Francia estaba soliviantada en mi contra, me veía en grandes apuros para reclutar mesnaderos de los que por esta misma causa tanta necesidad tenía, y aproveché cuantos mercenarios se ofrecieron a mí, aun cuando no tuviera con qué pagarles a la semana siguiente.

Hube batalla con los franceses en una ocasión, el treinta y uno del mes, no lejos de la villa de Montargis. Aunque eran en número algo superiores, andaban atareados muchos custodiando la cuerda de presos que llevaban, lo que nos fue muy provechoso por sorprenderles nuestra carga poco apercibidos. Trabóse la lucha entre los árboles, a los que se retiraron tras de la carga y allí resistieron cuanto pudieron, que no fue mucho pues vinieron contra ellos los propios prisioneros que traían, haciéndose con algunas armas, y acabó la lid felizmente, suplidas nuestras pérdidas con tan voluntariosa ayuda.

Image


No hubo de pasar mucho tiempo, habiendo dejado algunos de mis hombres en Chartres, antes de topar con Lord Gundur y sus ingleses que salían muy quebrantados de un mal encuentro que aquel día habían tenido cerca de Paris con los del rey Carlos y a los que dimos muy donoso final, poniéndolos en desbandada.

Image


Con esto, ya provisto mi castillo con fuertes guardas que no habían de ser fácilmente penetradas, empecé a pensar en que quizás no era tan precaria mi situación y que tal vez podría granjearme un lugar de honor en los caminos de la gloria terrena (pues la celestial me estaría sin duda vedada por mis muchos pecados) con hazañas dignas de los cantares y los libros de Historia. En suma, dirigí mis ansias a la expansión de mis conquistas a nuevas plazas, de las que naciera mi incipiente princiado.

Image

Asunto: Re: AAR Mount & Blade (100 Years War Mod) El Perro De La Guerra
Image

Capítulo XV


Otro menester que me acuciaba y ocupaba muchos de mis pensamientos era el redimirme de las maldades que a mis villanos de Bretigny había hecho cuando aun no eran tales, por los que no era mi dominio grato a estas gentes. De nuevo púseme a su disposición y en cuanto pude ajuntar los dineros, lo que no fue asunto baladí, ordené la construcción de una escuela de primeras letras, a cargo del párroco de la villa para educar a los muchachos en lo divino y lo profano. Entonces, como ahora, no se usaban tales donaciones, por lo que quedaron muy asombrados y agradecidos los paisanos, viendo cada uno a sus hijos, ya obispos, ya Papas. También tomé a mi cargo el comprar y conducir a la villa un hato de reses, pues había sido aquel verano de mucha carestía y la guerra y las enfermedades habían mermado los ganados.

Image


No bien empezado el mes de septiembre del año de Gracia de mil trescientos y setenta y dos crucé espadas con Robert d’Artois, antiguo patrono mío en mis tiempos de correveidile del reino de Francia, al que me unía sincero afecto, a pesar, como recordaréis, del uso ilícito que hice de las rentas que me mandó recaudar, no entregándoselas como era mi deber.

Image


No lejos del castillo de Montargis trabamos batalla, a pesar de ser muy inferior el francés. Pelearon con bravura los suyos pero, herido monsieur d’Artois y muy quebrantados, pusiéronse en franca retirada. Quedó el señor en mi poder mas, atendiendo a nuestra antigua amistad, le liberé luego de hacerle atender por mi galeno, y aun le retribuí de muy buena gana aquella antigua deuda, no dejando que se partiera sin aceptarla. Los amigos no abundan en la guerra y no hay que renunciar a ellos porque estén en el bando contrario.

Image


No alargaré el relato de las primeras semanas de aquel mes sino diciendo que me dediqué de nuevo a correr los campos y las villas enemigas, con los excesos que de sobra son conocidos y no está en mi ánimo de viejo arrepentido el narrarlos de nuevo.

Image


Topé con varios señores que salían al campo con poca gente de armas, a solventar cuitas locales pero que tuvieron la desgracia de topar con mi mesnada, que sin ser muy nutrida, bastó a matarles a muchos hombres en los combates que hubimos. Otros se nos huyeron aprovechando la ligereza de sus bagajes. A los de Jean de Conflant cogimos tan de improviso, que sin ninguna desgracia nuestra, libertamos a todos los cautivos que traían, muchos rudos montañeses echados al saco y algunos ingleses, con gran alborozo suyo, y no menos mío, pues su ayuda me fue en adelante muy preciosa, como veréis.

Image


Después de asaltar la villa de Moulins, sin que desde el cercano castillo hicieran las guardas cosa algunas por impedirlo, recibí noticia del castellano que allí había dejado diciendo que Chartres estaba de nuevo cercado por los franceses y allá puse rumbo con rapidez, haciendo que los de a caballo, aun los de noble sangre, llevaran a la grupa a los peones. No era tan grande el peligro como temí, pero tampoco desdeñable pues monsieur de Fraichin mandaba contra mi fortaleza cien hombres bien pertrechados. Aunque yo no tenía tantos acometí con presteza a su hueste, que se vino a nosotros con igual valor.

Image


Trabamos una dura refriega, pues la carga de caballería no bastó a templar los ánimos de los franceses y la brega siguió, desempeñándose con singular arrojo los montañeses que rescatado habíamos, pero sin clara ventaja en ningún campo hasta que cayó herido Frainchi, flaqueando los suyos y enardecidos los míos, y finalmente cayó la victoria de nuestro lado con no demasiadas pérdidas. Una docena de ballesteros replegáronse a una loma y desde allí hacían su oficio, pero fueron pronto desalojados por mi caballería.

Image


Ya conjurada la amenaza a mis feudos, empeñé mis esfuerzos en la conquista de Montargis, castillo de madera pero de fortísima y sólida fábrica, de forzosa posesión para aquel que quisiera dominar las cuencas del Loira y el Sena entre las ciudades principales de Orleáns y Paris. Con esta intención me encaminé nuevamente a mi querida villa de Chalon donde sabía me recibirían alegremente. No había mermado un ápice el amor de los villanos, más cuando su nuevo señor les oprimía con duras corveas y malos usos, y tanto por ayudarme como por huir de tal miseria, más de treinta jóvenes campesinos me siguieron, lamentando mucho el concejo no poder pertrecharlos como otras veces, debido a la estrechez en que su señor los tenía.

Image


Corrió de mi cuenta, pues el armar y adiestrar a los reclutas, que por lo resueltos aprendieron prontamente y se encuadraron en el número de mis milicias. Así, con más de cien peones y caballeros, franceses e ingleses en feliz armonía, marché sobre Montargis y acampé frente a sus muros el dieciséis de agosto. Propusieron algunos de mis lugartenientes el pegar fuego a los troncos pero no consentí tal cosa por no perder la plaza, lo que hubiera sido de gran perjuicio y poco provecho.

Image


No eran muchos los defensores, aun con los de monsieur d’ Etrosq, caballero que paraba allí con una escolta y viose sorprendido por el ataque, haciéndose cargo de la defensa en ausencia del castellano, y a pesar de su valor, no pudieron contener mucho tiempo el asalto de los muros, viéndose pronto desbordados. Los hombres se enardecían al verme codo con codo con ellos, animando con mis voces y bañando en sangre la hoja de mi espada.

Ganadas las murallas fui el primero en precipitarme al patio y combatir con no pocos enemigos hasta que vinieron los míos a igualar la pelea y acabar con los últimos resistentes. Monsieur d’Etrosq quedó herido y en mi poder, así como otros muchos de los franceses, aunque más fueron los muertos por lo enconado de la defensa. Por mi parte no hube de lamentar sino unas veinte bajas entre muertos y heridos.

Image


Me veía ahora en nuevos apuros para guarnecer Montargis, de modo que dejé defendiendo la plaza a la mayoría de los soldados que conmigo traía, además de muchos ingleses que habían estado presos en el castillo y con mis más fieles caballeros me encaminé a buscar nuevos brazos que acrecentaran mi mesnada y mis gastos. En la villa de Montargis hallé buena disposición de los habitantes a mi dominio, pues este lugar había escapado a mis campañas de saco, refrenándome al pensar que sería mío algún día.

Dirigiéndonos de noche a Orleáns, para burlar las guardas y entrarnos en el burgo, tuvimos un encuentro que pudo ser malo, pues en un bosquecillo que no dista mucho de la ciudad, nos vimos acometidos de una docena de salvajes montañeses que cargaron en la oscuridad contra nosotros, que estábamos solos y desapercibidos. No esperaban encontrarse con cumplidos caballeros y a no poco tardar dimos buen fin a la aventura aunque quedando algunos heridos en mi séquito.

Image


Entrados que fuimos en la plaza, reconocí en una taberna a cierto caballero que había abandonado mi servicio para buscar fortuna poco tiempo atrás. No debió encontrarla y quiso de nuevo unirse a mí, recibiéndolo yo muy enhorabuena.

Image


Dueño de dos castillos y controlando el camino entre las dos ciudades más importantes de Francia, mi aventurada rebeldía empezaba a tomar visos de algo más grande. Parecía que las puertas de la gloria no estaban tan lejos y estaba dispuesto a franquearlas, ya fuera colándome por un resquicio o bien tumbando las jambas con un ariete.

Image

Asunto: Re: AAR Mount & Blade (100 Years War Mod) El Perro De La Guerra
Image

Capítulo XVI


Pasó el mes siguiente a la conquista de Montargis sin hechos de relevancia en el campo de las armas, andando yo ocupado en guarnecer mi posesión y recomponer mi hueste, y los franceses en recuperarse del golpe que ponía en peligro los valles del Loira y el Sena, amenazando el corazón del reino: las ciudades de Paris y Orleáns.

Entrado septiembre quise visitar a mis fieles paisanos en Chalon, que se veían en amargo trance, pues eran víctimas de unos bandoleros sin que su supuesto señor hiciera nada por remediar a las pobres gentes. Nos prestamos yo y mis hombres para la tarea de expulsar a los indeseables que fue cumplida con la ayuda de los campesinos en poco tiempo, con gran escarmiento de los bandidos. Una docena de jóvenes engrosaban mis filas al abandonar la villa.

Image

Image


De camino al norte, entré embozado en Dijon, donde contraté con gran dispendio a unos recios mercenarios preciados de caballeros. Era grande mi penuria de dineros pero más lo era la de gentes, estando como estaba acosado por aquellos dos poderosos reinos.

Image


No tardaron mucho estos caballeros en probar su valía, a fe mía que bien fundada, pues topamos cerca del Sena, según discurre al sur de Paris, con el Conde Richard, de los ingleses, con hueste pareja a la mía, ambas rondando las cuarenta lanzas. Acometimos los dos con mucho ánimo, mas confiando en lo boscoso del terreno, quedó se el inglés como emboscado, no sin ser advertido de los míos. Chocaron las dos alas de a caballo, siendo la suya más escasa, cedió pronto, con lo que se vieron los peones envueltos y se trabó lucha cerrada con gran fiereza, quedando los míos dueños del campo, no sin muchas dolorosas bajas, pues fueron heridos la mitad de mis hombres.

Image


De vuelta a mis feudos, otro inglés salióme al encuentro. Llevaba yo mucha gente herida pero no sirvió esto para refrenar mi audacia y dimos la batalla cerca de Chartres, quedando los ingleses de Lord Frere derrotados y en desbandada, con la más de la gente muerta.

Image


En Orlèans la recluta de unos ballesteros, muy necesarios a la guarda de mis castillos y de un caballero de buenas trazas, me ocasionaron tan aguda falta de dineros que hube de lanzarme al pillaje, muy en contra de mi voluntad.

Image


Marché al norte, para escarmentar a los ingleses por sus últimas tentativas de hacerme mal y arrasé Evreux. Tras pasar la noche entre infames divertimentos, mis soldados fueron sorprendidos por las tropas de Lord Laruquen, que vinieron sobre nosotros con la connivencia de los villanos de Evreux, montando más de cien hombres. Era nuestra capacidad de maniobra escasa por hallarse los hombres dispersos en las estrechas calles y muchos ebrios, pero logré formar un frente al que se fueron acogiendo los que escapaban. Con esta fuerza emprendimos el contraataque, quebrando pronto la fortaleza de los paisanos y aislando a los soldados. Así, todos fueron muertos, presos o huidos, cayendo de mi parte tan solo un miliciano.

Image


En Rouen, en mis típicas búsquedas de fuertes brazos, topé con un médico, hombre de edad y poco guerrero ánimo, pero que acogí en mi mesnada con sumo gusto de sus habilidades, y de su amena conversación, que .

Image


Sabed que no era mi intención hacer mi nombre poco grato a los ingleses, sino muy al contrario, cultivar la amistad de alguna de las villas normandas que a ellos tributan, para así conocer y usar en mi beneficio el secreto del arco galés, que tantas victorias ha dado a los isleños. Mas no queriendo en ninguna villa recibirme, denostándome y tratándome de ladrón y asesino, abrieron la puerta de mi ira al demonio que se entró por ella, decidiéndome a ser para ellos tal cosa como la que me reprochaban, si así lo querían.

Tuve al fin oportunidad de mostrar mi buena disposición en la villa de Dieppe, que encontré hecha abrevadero de una banda de malhechores, a los que acometí luego, haiendo gran matanza de ellos, de lo que quedó muy satisfecho el concejo de la villa y toda su población. Híceles ver cuán más provechosa les era la amistad con mi principado que la hostilidad y la ingratitud hacia quien tan honesta merced les había concedido, en libertándolos de aquella indeseable ralea, y no me fui sin arrancarles antes un tributo de hombres duchos en el diabólico arco de tejo, que me fue muy costoso negociar por el mucho temor en que les tenían las represalias de la traición que hacían a su señor. Mas, atrueco de concesiones y promesas, logré mi objetivo y marché de Normandía muy ufano en busca de más aventuras.

Image

Asunto: Re: AAR Mount & Blade (100 Years War Mod) El Perro De La Guerra
Image

Capítulo XVII


Excusad mi torpe pluma / señoras y caballeros

pues no ha habido ni habrá / en los siglos venideros

cantor con tan poca gracia / en declamar sus versos

como éste a quien sus padres / pusieron por nombre Guillermo.

Pintaros quiero mi historia / con los colores más ciertos

que me permita la virgen / María que está en los cielos,

a cuya Gracia le pido / fuerzas para el mío aliento

y paciencia al auditorio / para escuchar lo que cuento.

Que mester de juglaría / no es propio de caballero

bien lo sé, mas, ¿que le importa / lo que es propio a un hombre viejo?

Pues que juglares no cantan / mis penas y mis desvelos

como cantaron del Cid, / de Roldán y de otros fieros

capitanes de mesnadas / y caudillos de guerreros,

que los cante yo es justicia / y aunque no sean mis hechos

parejos a los de tales / señores, tengo por cierto

que os ha de dar algún gozo / o al menos entreteneros.


Como bien sabréis aquellos / que leyerais mi relato

llegaba a su fin septiembre / y andaba corriendo el campo

con solas cuarenta lanzas / y durmiendo siempre al raso

mas sabiendo que en Dieppe / había hecho buen trato

y que no habrían de faltarme / tiradores de arco largo.

En tales pensamientos / me hallaba yo concentrado

cuando llamaron al arma / los batidores del campo:

que venían los franceses, / muchos de a pie y de a caballo

y que era Charles de Beaumanoir / el que cabalgaba a su mando.

No quise huir el combate / mas tampoco provocarlo,

vio el de Francia la ventaja / y se vino de buen grado

con arrogancia bizarra / de caballero bien criado,

mas andaban prevenidos / los que luchaban de mi lado.


Image


Chocaron lanzas y bestias, / espadas sangrientas se alzaron,

muchos hombres cayeron, / algunos se levantaron

y otros allí sus ánimas / al Creador entregaron.

De éstos fueron muchos / los franceses que expiraron;

que Dios acoja sus almas / y perdone mis pecados,

que no tengo mayor pena / que el haber muerto cristianos.

Ganado el campo que fue / por los mis fieles soldados,

quedó Charles de Beaumanoir / prisionero en mis manos,

mas a cuenta de haber sido / amigos en el pasado

no lo quise retener / y mandé fuera liberado,

que es de varón prudente / hacer el bien si nos es dado.


Image


Topé más tarde a un inglés, / que se me huyó como galgo,

llamábase Lord Faarn / mas cuando ya le iba alcanzando

me salió al encuentro otro / con la intención de salvarlo.

Juntaron entre los dos / setenta lanzas de largo

y cayeron sobre mi hueste / en nombre del Rey Eduardo;

más les hubiera valido / encomendarse a algún santo,

pues cargué con mis jinetes / y les hice gran estrago,

quedando los más difuntos / y los otros malparados;

de mis lanzas una sola / salió con algún quebranto

y al fugitivo Lord Faarn / lo puse luego a recaudo.


Image


La mesnada de otro inglés, / que Lord Marayirr llamaban

sufrió parejo destino / a manos de mis espadas,

pero escapó su caudillo / al ver tamaña desgracia,

galopando hacia Rouen, / y entrando en aquella plaza.


Image


Quise tomar un respiro / después de tantas batallas,

que era grande la fatiga / que mi gente acumulaba

y era urgente menester / para seguir en campaña

nuevos bríos en los cuerpos / y en el campo nuevas lanzas.

Así me llegué a Chalon / donde siempre me esperaban

aquellos fieles villanos / que el rey Carlos me quitara,

que siempre estaban prestos, / aunque el Diablo les llevara,

a poner su juventud / al servicio de mi causa.

Veinte mozos bien aviados / se unieron a mi mesnada

y en Dijon, seis ballesteros / de a tanto la ballestada.


Image


Mas es sin tregua la vida / de aquel que llaman felón

aunque fuera con justicia / su acto de rebelión.

que bueno fuera este vasallo / si hubiese buen señor,

como decían de aquel / Ruy Díaz Campeador.

Noventa en mi hueste traía, / cuando cerca de Beaumont

cruzáronseme otros tantos / con la flor de lis por blasón,

Bertrand de Guèselle era / su capitán y señor.


Image


Vime en algún mal paso / en la batalla que siguió

pues fue muerto mi caballo / y a poco no lo fui yo;

al verme así desmontado / se vinieron sin honor

a darme muerte en el suelo / mas no les dejé ocasión,

revolvíme espada en mano / y rugiendo de furor

mandé a no pocos franceses / a dar cuentas al Señor.

Mis fuerzas ya menguaban / y un lancero traidor

me dio una mala lanzada / mientras yo enfrentaba un peón.


Image


Allí hubiera dado mi alma / si no es por intercesión

de algún santo bondadoso / y de una carga feroz

que mis buenos caballeros, / viendo mal a su señor,

dieron con mucho acierto / e inusitado valor.

Rompieron líneas los otros, / y la batalla acabó

para mí, pues sin montura, / nunca puede un cazador

prender a la bestia rauda / ni al enemigo veloz.


Image


De otras grandes batallas / y prodigios muy de ver

os he de contar otro día / pues se empieza a entumecer

esta lengua poco ducha / en cantar y en componer.


Image

Asunto: Re: AAR Mount & Blade (100 Years War Mod) El Perro De La Guerra
suscrito de nuevo :mryellow:

Perfil MP  
Asunto: Re: AAR Mount & Blade (100 Years War Mod) El Perro De La Guerra
Image

Capítulo XVIII

Canto Primero


Había determinado / de acometer sin tardanza

algún hecho tan glorioso / que al orbe todo asombrara

y que pusiera remedio / a tantos males y a penurias tantas

que afligían a mi alma / a mi estado y mi mesnada,

y no era otro mi empeño / sino juntar muchas lanzas

y marchar en son de guerra / contra tan garrida plaza

como es esta de Paris / por el Sena atravesada,

con lo que, ayudado de Dios / y de la mi fiel espada

esperaba hacerla mía / y teniendo yo guardada

esta joya, la más bella / de la corona de Francia,

obtener del rey la paz / y aun mi honra maltratada

resarcir de tanta infamia / que sobre ella arrojaran.


Era difícil la gesta / pues guarnecían las torres

los adarves y murallas / de Paris trescientos hombres

y yo no pude juntar / ¡desventurados son los pobres!

siquiera ciento de a pie / y apenas setenta pendones.

Pero accesos de soberbia / también sufren los mejores

y yo que no soy tal / olvidados los temores

resolví cercar la plaza / por catar los defensores.


Image


Era grande el miedo / que en la ciudad tenían

sabiendo que el de Chalon / venía sobre su villa;

no eran vanos los temores / de las gentes parisinas

pues desde el día primero / que me puse en rebeldía

no habían sido mis armas / quebrantadas ni vencidas

en ninguno de los campos / donde empeñado se habían.

Quise darles buen cuartel / si la plaza me rendían

mas es mucha devoción / la que sienten por su villa

y resolvieron luchar / seguros de su valía

antes de presenciar / lo que de mi maldecían

algunos calumniadores / que me nombraban Atila,

bárbaro ladrón de pueblos / y aun de honras y de vidas.


Image


Plantado fue el pabellón / y provistas las escalas

ardientes los corazones / y valerosas las almas.

Armado de todas piezas, / en la diestra la mi espada,

viéraisme asaltar los muros / aquella grande jornada.

Como estatuas, ¡qué me digo! / como águilas gallardas

aguardaban los franceses / la embestida de mis armas

protegidos de merlones / y de crestas almenadas.

Asíme a la escala con brío / seguido de mi mesnada,

que no hay ejemplo mejor / en medio de la batalla

que ver a los capitanes / peleando en la vanguardia,

pues sirviendo a un señor tal / toda sangre que derraman

los soldados de su cuerpo / les parece bien empleada.


Image


Desatóse tal tormenta / de saetas, de venablos

lanzados de las murallas / por habilidosas manos,

que templó un tanto el ardor / de mis hombres, los más bravos

que hollaron esta tierra / en aquellos malos años.

Mas llamando de su nombre / a los hombres de mi lado,

gritando "Dios es con nos / y con Él todos Sus santos!"

y en fin, dando bríos con mi voz / a los ánimos desmayados,

dimos sobre el adarve / furiosos como leopardos,

haciendo en las filas francesas / portentosos daños y estragos.

Apretábannos de firme / fuertemente encastillados

y venían cinco más / por cada uno matado.

Eran tantos los franceses / como hierbas en un prado

formidable era su fuerza / todos a una empujando

y los míos viéronse / poco a poco rechazados.

A mí diéronme tan fieros golpes / (gentilemnte contestados)

que acabé desfallecido / por tres heridas sangrando.

Nos retiramos al campo / no sin orden ni cuidado

y fue el lance de aquel día / provechosos a ningún lado,

pues los muertos fueron pocos / y no fueron doblegados

ni los muros orgullosos / ni los sitiadores osados.


Image

Asunto: Re: AAR Mount & Blade (100 Years War Mod) El Perro De La Guerra
Image

Capítulo XVIII

Canto Segundo



Resolví días después, / curado del descalabro

a los muros de Paris / darles un nuevo asalto

pues me irritaba el verme / por las piedras derrotado.

Fue cruel el ascender / de saetas acosados,

imposible el traspasar / los muros abarrotados.

Fue milagro el que no echaran / la escala muralla abajo

mas fue infierno continuar / a la misma encaramados

pues entre almenas de piedra / almenas de hombres plantaron,

cada una como torre / en lo fuerte y lo bizarro.

Viendo a los míos sufrir / sin poder vengar el daño

encomendando a Dios el alma / plntéme en el adarve de un salto

que creo fueron los ángeles / quienes me llevaron volando,

tal fue de prodigiosa / la zancada que hube dado.


Quise animar a los míos / con este gesto atrevido

y atrayendo a mí las lanzas / despejarles el camino.

Mas tan fuerte me apretaban / por todos lados asido

que apenas podía blandir / mi acero ante el enemigo.

Tajos di, algunos buenos / y los cielos son testigos

de que en aquel aciago día / fueron muertos y heridos

por mi mano más de dos / y aun diría más de cinco.


Image


Pero el Hado fueme adverso / pues quien al Hado confía

los que solo está de Dios / ha de saber que un día

Fortuna le ha de dejar / aunque ahora le sonría.

Apenas mis bravos hombres / los pies en el adarve ponían

cuando ya mis fuertes piernas / apenas me sostenían,

tales eran los golpes / que contra mi se venían

que allí me hicieran pedazos / y entregara el alma mía

de no llevar buena coraza / ¡mil veces sea bendita!

Mas caí ya desmayado /nublada en sangre mi vista,

el alma recibía a Dios / los miembros no respondían.


Image


Viéndome morir los míos / (pues no era otra que mi vida

la que de mí se escapaba / como huyendo en estampida)

no pudieron sufrir más / cómo su señor padecía

y en un esfuerzo sublime / con loco valor e osadía

cargaron en los franceses / que ante mí se interponían

haciendo retroceder / aquella marea viva

como titanes que arrastran / el mundo cuando caminan.

Cerraron filas en mí / y como a un fardo de harina

cargaron a sus espaldas / con mi cuerpo que moría.

Según dijéronme luego / pues yo no escuchaba ni veía

volvieron los defensores / a atacar con bizarría

retirándose mis hombres / peleando por sus vidas

que bastante fue salvarlas / las de ellos y la mía.


Image


Dijeron mis capitanes / gente ducha e instruida

"Levantad, señor el campo / mirad que no es valentía

sino gran temeridad / el seguir en la porfía.

Estos muros son montañas, / no han de caer este día"

Así, por mi terquedad / y soberbia desmedidas

fueron las armas de Chalon / humilladas y vencidas.

Lleváronme a mi castillo / de Chartres donde tenía

galenos que me asistieran / y cataran mis heridas

A los pocos días estuve / presto a nuevas correrías;

mi cuerpo estaba repuesto / mi mesnada restablecida

mas el verme derrotado / cuando mi causa creía

del agrado de los cielos / y de ellos protegida

fue grande pesar en mi alma / que no recobraría

arrestos y confianza, / nuevo arrojo y valentía

hasta no ver claras señas / de ser causa favorecida

no solo por el derecho / la costumbre y la hidalguía

sino también por las fuerzas / de la Providencia Divina.


Image

Asunto: Re: AAR Mount & Blade (100 Years War Mod) El Perro De La Guerra
Image

Capítulo XIX


Os he de contar, señores / si aun no os habéis cansado

de escuchar los graznidos / de este tan torpe bardo

los prodigios sin igual / que tuvieron escenario

no muy lejos de Paris / en octubre de aquel año

setenta y dos del siglo / más maldito de los astros

en que fueron sin final / las pestes, hambres y estragos

de las guerras que anegaban / en roja sangre verdes campos.


Con haberme derrotado / ante los muros de Paris

creyéronse los franceses / capaces de hazañas mil.

Llenos de atrevimiento, / cuando antes temían morir

si enfrentaban a mis armas, / ahora resueltos los vi

a tomarse la venganza / del estrago que infligí

Hallándome así en campaña / no muy lejos de Paris,

entre la corriente del Sena / y mi feudo de Montargis,

saliéronme al encuentro / con ánimo de combatir

dos mesnadas de franceses / sin darme lugar a huir.

No lo hiciera yo aun pudiendo / pues qué se diría de mí

si ante fuerzas tan parejas / no las fuera a recibir.


Image


Nunca en mi vida vi / terreno más espantoso;

en una garganta quedamos / en un paso tan angosto

que habíamos de marchar / en hilera y poco a poco.

Los franceses dominaban / ambas salidas del pozo

y allí dentro mis jinetes / serían pasto de lobos

sin poderse desplegar / atrapados en el fondo

del malhadado torrente / crecido por el otoño

donde enloquecidos piafaban / los caballos más briosos.


Image


Hostigábannos de firme / sin avenirse a atacarnos

a pesar de estar los míos / sin ningún orden formados,

viéndonos fieras presas / de cazadores rodeados

y sintiendo que la vida / caía de nuestras manos.


En el momento supremo / de la desesperación

poniendo nuestras cien voces / en alabanza del Señor

hízose tan gran prodigio / tan sin par aparición

que todos a una gritamos / “Con nosotros está Dios”.

Pues sabed, señores míos / que no fue figuración

sino muy cierto milagro / el que allí aconteció,

y todos los que vivieron / la jornada como yo

os dirán que contemplaron / a San Miguel batallador

a lomos del su caballo, / de los cielos campeador,

con su flamígera espada / y sus alas de algodón

combatiendo con fiereza / por la causa de Chalon.


Image


Mudos de asombro quedamos / solo cabía rezar

y allí nos arrodillamos / todos llenos de piedad

mas viendo ser el designio / de los cielos pelear

ordené a mis caballeros / que siguieran con afán

al santo arcángel de Dios / que nos venía a remediar.

Pánico hubo en los franceses / por la ira celestial

que sobre ellos caía / y pronto volvieron atrás

al empuje de los míos / que no dieron lugar

a sus ánimos pasmados / ni aun para confesar.


Image


Vive Dios que nos es mentira / no es fábula ni invención

el milagro que os he narrado / y que al mundo demostró

que era santa la causa mía / y bendecida por Dios

y era impío el Rey de Franica / si a ella no daba razón.

¡Quizás con Paris en mis manos / fuera otra su opinión!

Asunto: Re: AAR Mount & Blade (100 Years War Mod) El Perro De La Guerra
Image

Capítulo XX


Recobrados los ánimos con el divino patronato que tan claramente se me mostraba, resolví porfiar en la conquista de Paris, mas no sin discurrir sesudamente el mejor medio de que podría usar para lograrla, dado que tan futil y sangriento había resultado el esfuerzo de asaltar sus muros. El asedio no resultaba tarea baladí, pues obligaba a partir las fuerzas sitiadoras en las dos orillas del Sena, y estorbar la provisión de vituallas era no menos difícil, siendo además tan inquebrantable la voluntad de los defensores que antes comerían piedras que rendirían el burgo.

En estas reflexiones vime asaltado de más perentorios menesteres, pues no debe olvidarse que los ingleses seguían enemistados conmigo y estorbaban en todo lo posible el control de mis feudos. En los primeros días de octubre topé con dos grandes mesnadas cada una de cien lanzas, que, so pabellón escarlata, corrían el campo en torno a Chartres y amenazaban con poner sitio a la plaza. Con ambas hube cruel batalla dando sobre ellas por separado y casi de amanecida, sufriendo grandísimo descalabro los ingleses y cayendo el noble Lord Cordner en mi poder, al que puse a buen recaudo en Chartres en compañía de su rey y otros grandes señores que convidados a mi hospitalidad estaban.

Image


A poco mandaron nueva petición de rescate, esta vez más ajustada, por el rey Eduardo y algún otro de mis prisioneros, de lo que recibí no poco contento, pues agonizaba mi peculio y lamentaba de veras el retener a tan caballerosos monarca, poniendo con esta redención a fin a entrambos problemas. Con este incentivo, además de permitirme con holgura el pago de las soldadas, compré en cuanto pude un brioso caballo de batalla que diera respiro a mi viejo corcel, que tan bien me había servido.

Image


Se me presentó entonces la ocasión de engrandecer mi estado a la par que ponía nuevos peldaños en la escalera que había de llevarme a Paris. Recordareis el castillo de Monterrean, sobre cuyos altaneros riscos se rubricó con la sangre de muchos buenos hombres la primera de mis conquistas y el primero de los desaires reales. Pues no tardó esta plaza en caer de nuevo en manos de los ingleses, que desde ella hostigaban las comarcas aledañas. Este castillo se halla en la margen de poniente del Sena y desde sus torres se vigila el puente que lo atraviesa, por lo que era de gran acomodo para tener acceso al este de Paris y asentar mi dominio sobre las regiones del Loira y el Sena.

Image


Como otras veces, habían descuidado los invasores la guarnición de los castillos arrebatados a Francia con tanta facilidad, pues los franceses no parecían cuidarse de recuperar tales castillos, y una vez más, no bien supe la escasa guarda que en Monterrean quedaba, armé gran hueste y púseme en son de guerra para hacerla mía.

Image


Tendidas las escalas, fue mi gente rechazada en la primera acometida que, llevado de la soberbia y el favor que de los cielos esperaba, fue ordenada por mí con excesivo ímpetu. Mas al segundo asalto que dimos sobre los muros, quedó la brecha desbordada y entraron por ella los mis caballeros, como ángeles vengadores, cada uno hecho un San Miguel de ira y fuego. Ganadas las murallas y el patio, refugiáronse los últimos defensores en la torre del homenaje, mas forzada que fue la entrada, los que no se rindieron dieron allí su alma.

Image


Dejando en la plaza como guardas de ella la mayor parte de la mesnada que traía, marché a buscar nuevos brazos que llenaran los adarves y torres de Monterrean, y los encontré donde siempre estaban dispuestos a dar lo mejor de su juventud para mi causa: en Chalon engrosaron mis filas más de veinte mozos armados de ballestas, que el concejo proveyó a espaldas del usurpador que ostentaba el señorío de mi legítimo feudo.

Image


No bien salía de allí, recibí recado de que fuerzas francesas cercaban Monterrean, mas debió se por probar la guarda que allí tenía pues huyeron al recibir noticias de mi llegada.

Con esto gané para mi estado el fuerte castillo de Monterrean y la pechera villa de Sens que a la protección de las murallas se recogía y que, por haber sido víctima de mis sacos en el pasado, me era poco afecta. A la par que nuevos feudos y honores, sin duda había de traerme la conquista nuevos quebraderos de cabeza, mas con todo veíame satisfecho y un paso más cerca de culminar mi empresa.

Image

Asunto: Re: AAR Mount & Blade (100 Years War Mod) El Perro De La Guerra
Image

Capítulo XXI


Mediado octubre seguí fortaleciendo mis feudos y corriéndolos con regular mesnada para disuadir de su empeño a los que quisieran estorbar mi dominio en aquellas tierras. Di caza a algunas partidas de distinta nación que forrajeaban en mis señoríos, y que impedida la fuga, vinieron con gran audacia y valor a la brega, mas fue en vano pues con muy poco perjuicio de los míos, deshechas fueron sus filas.

En estas correrías me enfrenté a Lord Raichs de los ingleses, que con gran arrogancia quiso lidiar en singular combate conmigo, para así dirimir la querella que me planteaba al considerarse el tal Lord Raichs señor de Monterrean por derecho de conquista y concesión de su rey. El mismo derecho de conquista me asistía a mí, de modo que no consentí la afrenta y medimos el campo que entre ambas huestes se extendía para en él trabar estrecha lucha. Condújose con bravura el inglés mas viéndose derribado del caballo por mi lanza, y aunque yo, queriendo lidiar en parejas condiciones, eché pie a tierra y metí mano a la espada, quedó su corazón tan encogido que sucumbió a la cobardía y quiso refugiarse tras sus hombres que vinieron sobre mi, desmontado y solo, con intención de herirme o matarme. Pude verme mal, mas mi destreza y la ligereza de los míos, precipitó la general batalla de la que salimos vencedores con poco daño.

Image


Estando en descubierta en las riberas del Sena, por catar la ciudad de Paris, topé con pareja hueste de franceses, a la que dimos donoso término y a poco me di de bruces con Bertrand du Guesclin, que conducía casi ciento y cincuenta lanzas, y se vino sobre mis setenta. Traían gran fuerza de piqueros y alabarderos cuando de los míos los más eran de a caballo, por lo que hubimos de dividir nuestra ya escasa fuerza para dar en su flanco y procurar desbaratar a los dichos piqueros dejando el camino expedito a la carga, de la que me hice personal cargo. El valor se impuso y los franceses, los más, poco templados en batalla, cedieron al pánico, de lo que resultó nuestra victoria.

Image


Juzgando poder mantener a los enemigos alejados de mi estado, dediqué todos mis esfuerzos a la toma de Paris, que en ningún momento se había apartado de mi mente. Discurrí un medio de vencerla, mas era el asalto difícil y el sitio tanto o más, como he dicho, por lo que tomé la determinación de conjugar ambos, y tratar de forzar la rendición de la plaza sometiéndola a cruel ataque, abatiendo sobre ella tormentas de dardos e ingenios bélicos de los que en estas ocasiones se usan. Para esto, saqué de mis castillos y guardas a todos los tiradores hábiles, especialmente los ingleses, cuya habilidad con el arco había ya probado, mas temiendo dejar desguarnecidas las plazas, puse en su lugar a mis caballeros y peones, y me puse en campaña con casi doscientos hombres, ballesteros y arqueros, todos a pie, sino mis capitanes y unos pocos caballeros de los que me acompañaba.

Image


Cercamos con gran trabajo Paris, por ambas orillas del Sena, haciendo ver mayor fuerza de la que teníamos y trajimos con nosotros los ingenios y máquinas que en secreto habían estado fabricando mis obreros, pues me parecía gran demora el construirlas sobre el campo, y temía pudieran dar los franceses sobre nosotros y hacernos gran daño, pues no tenía qué oponerles sino arcos y flechas.

Image


De éstas cubrimos la ciudad y si muchas eran las flechas y saetas que en los muros rebotaban no eran menos las que, por hábiles manos lanzadas herían las carnes de los defensores o pasaban los techos de las casas. También era constante el funcionar de las máquinas mas no tan intenso como quisiera, por la mala construcción de alguna de ellas. Provistas fueron flechas y proyectiles incendiarios que sembraban gran pavor en la población, pues causaban incendios en las apretadas calles.

Gran progreso lograba con estos ardides, y tenía en poco la resistencia que Paris pudiera oponer de allí a pocos días cuando supe que el rey de Francia, viéndose en trance de perder la más grande ciudad de su reino, había armado a sus huestes y mandado a sus señores dar a la vez sobre mis tres castillos, queriendo con ello obligarme a levantar el sitio, y aprovechando la penuria de gentes en que sus guardas se veían por la empresa parisina.

Image


No era asunto leve pues no era la mesnada que yo llevaba a propósito para romper un asedio en el campo, sino para resistirlo desde las murallas, y poco podría hace contra las tropas reales en campaña si daban sobre mí en furiosa carga. Mas, ¿qué podía hacer? Me fue forzoso abandonar en el árbol el maduro fruto de Paris y salir a defender mis señoríos de tan gran amenaza. Quiso Dios que las fuerzas que en torno a Chartres y Montargis estaban fueran de poco monto y sus caudillos de poco ánimo, pues sin pararse en averiguaciones, levantaron el campo a la menor noticia de mi venida, por lo que pude en estas plazas dejar a mis tiradores y tomar conmigo más fuerte tropa de caballeros y peones. Con ésta salí al campo y no lejos de Monterrean, me di con la misma mesnada del rey Carlos V, que había levantado el campo para venir a mi encuentro. Eran del mismo monto las huestes que llevábamos y tuve amarga entrevista con un su capitán pues el Rey, me dijo, no se dignaba parlamentar con felones sino en el cadalso.

Image


Dióse la batalla con el rey y yo al frente de nuestras tropas. Ambos a caballo galopamos por el campo para reñir en singular combate, aceradas lanzas en ristre, y al primer envite quedó mi lanza hecha pedazos con la moharra en el pecho de la real montura. Cayó a tierra el rey y hubo gran conmoción en sus filas. Antes de que desmontar pudiera para seguir la brega, destacáronse algunos caballeros franceses a estorbarme el empeño y proteger a su rey. Vime rodeado y atacado con saña y vilmente, y me derribaron sin que mis hombre pudieran más que recogerme exánime y llevarme a retaguardia.

Image


A la tarde, repuestos los dos, hubimos nuevo combate. En medio de la refriega, busqué al rey, y de nuevoderribé al jinete de su caballo. Levantóse él y eché yo el pie a tierra, y con poco estorbo, pues andaban ambos ejércitos atentos a la batalla, trabamos combate a espada, dándonos muy fieros golpes, hasta que un afortunado revés dejó a mi oponente caído con una fea herida en el diestro brazo, que sangraba con abundancia. Quise tomarlo preso mas me lo impidió el recrudecimiento del combate alrededor del monarca caído. No me quedó sino montar de nuevo y dirigir las últimas cargas contra el flanco de los piqueros y ballesteros reales. Acabado el combate a favor nuestro, los franceses en retirada recogieron a su rey y con él marcharon a seguro.

Image


Perseguí después de esto a Monsieur de Tansugai, que con cien lanzas venía a relevar al rey en el sitio de Monterrean pero se me huyó hasta los muros de Albe. Con esto conjuré la amenaza que a mis feudos se había hecho mas no me veía muy satisfecho, porque habían mis enemigos logrado su afán que era alejarme de Paris, y sin duda a mi vuelta, estaría la ciudad muy reforzada. Seguía yo resuelto a su expugnación y con mis arqueros y ballesteros me puse de nuevo en campaña. Grande fue mi alegría al comprobar cómo los franceses habían desperdiciado el tiempo de mi ausencia y el burgo seguía en similares condicionas a las que dejé pocos días antes.

Image


Reemprendimos la apretada tormenta de dardos y rocas, de fuego y hierro, y a poco tardar era claro que los parisinos estaban desesperados. Las campanas doblaban todo el día por los incendios y las misas. Muchos hombres y mujeres del pueblo abandonaban la ciudad y al ver que daba órdenes de no estorbarlos, mas al contrario intentaba socorrerlos en lo posible, movióse la opinión del vulgo en mi favor.

Image


Pronto dio la defensa muestras de flaqueza, cosa que aproveché para, provistos de escalas, dar un asalto en las murallas al frente de mis hombres. Poco pudieron oponer los defensores y una vez ganado un tramo, aposté sobre él a mis tiradores ingleses, lo que estorbó cualquier intento de acercarse a nuestra posición. Desde aquí no fue difícil limpiar los adarves de enemigos, y con el recinto de la muralla, cayó en mis manos Paris, pues sus pobladores no quisieron prolongar la resistencia en las calles y me rindieron la ciudad y aun las torres y casas fuertes de los que permanecían enrocados en la defensa.

Image


Como dueño de tan garrida plaza, que por la belleza es una perla y por la riqueza un tesoro, henchí mi pecho de orgullo, pues los cielos habían demostrado una vez más serme propicios y con tan poderoso aliado y la fuerza de mi brazo, no me parecía existir príncipe terrenal capaz de obligarme a doblar al testuz en contra de lo que el derecho y la religión dispusieron.

Image

Ir a la página Anterior  1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Página 2 de 6


  
No puede crear mensajes
No puede responder temas
No puede editar sus mensajes
No puede borrar sus mensajes
No puede votar en encuestas
No puede adjuntar archivos
No puede descargar archivos
No puede publicar eventos en el calendario

   

Está utilizando la versión (Lo-Fi). Para ver la versión completa del foro, haga clic aquí.

Powered by Icy Phoenix based on phpBB
Design by DiDiDaDo

Página generada en:: 0.2695s (PHP: 87% SQL: 13%)
Consultas SQL: 34 - Debug on - GZIP Activado